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Caminar
al centro de una glorieta, girar sobre uno mismo y ver lo
que se presenta: la
ruidosa velocidad de una circulación en estrella que rodea los edificios
estáticos. En cada instante el movimiento de los coches y la cacofonía urbana
excitan la vista y el oído creando una narrativa audiovisual. “Los ritmos espaciales
de tal percepción, que oscilan entre la mirada en perspectiva y en detalle, aparecen
como secuencias cinematográficas.” (P.Krieger). Mirando por la ventana del coche,
la ciudad nos asalta a toda velocidad, en una sucesión
imparable de imágenes. La exhibición propone un viaje a través de un marco, el
de la pantalla, donde el video simula la ventana del vehículo. De la ciudad
al video y del video a la ciudad… |