artistas
Guillermo Pérez Raventós
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Cuestión de piel

Centro Amor, La Plata
25 de noviembre del 2005

Teatro La Gotera, La Plata
27 de noviembre del 2005


Idea y dirección:
Guillermo PEREZ RAVENTOS

Performers y realización:
Luz HIDALGO
Guillermo PEREZ RAVENTOS

 

Ilustración realizada para:
Revista Malabia año 2 nº 19
Diciembre 2005/Enero 2006

 

 

TE      IERO

Nel AMARO

Dos personas de géneros opuestos vestidas con overoles blancos y muñidas de fibrones establecen un diálogo corporal; ofreciendo diferentes partes del cuerpo para que el otro monologue en escritura.

Esas marcas hirientes que escuchamos y decimos y que van conformando un mapa de violencia en nuestro cuerpo.

Los performers intercambian luego los overoles, pudiendo ahora leer en el otro, las marcas y reproches hechos en nuestro cuerpo.

Terminada la experiencia, los overoles vivirán como una obra plástica, colgadas en un local de ropa provista de un espejo a donde se invitará a pasar al público para que habite la obra en el cuerpo.

 

 

1.     Encuadre general.
 

“Las Huellas del Cuerpo: una mirada crítica y tránsitos experimentales sobre sinergia corporal.
Las herramientas como prolongación del cuerpo, el cuerpo como herramienta plástica.
El cuerpo de la obra y el cuerpo en la obra.

El cuerpo como territorio desconocido, emblema del poder, problema, texto, letra, imagen, el cuerpo que me existe es una cosa muy difícil de definir. No es sólo mi carne, mis huesos o mis nervios, sino es un Verbo, una encarnación de una lengua materna y de una cultura.” Isabel ETCHEVERRY

“El cuerpo es la pizarra donde se escribe la cultura” (...) Luis Carlos Restrepo

 2.     Encuadre poético-conceptual.

 "Cada uno ve en un ser lo que hay en él mismo, y cada uno lo conoce de una manera diferente y a la altura de su propia conciencia"

Maeterlinck.

[…] “esas parcelas protegidas donde con más fuerza se anida la ideología”

Restrepo

 

Epigrama 

Dijiste algo y entendí mal,
Los dos reímos:
yo de lo que entendí,
vos de que yo festejara
semejante cosa que habías dicho.
Como en la infancia,
fuimos felices por error.

Laura Wittner
Ñ. nº 98 agosto/05

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  1. La obra como experiencia abierta.

 “Conservar la circularidad, sostener las dudas, no eliminar las antinomias, es cuestionar el principio de disyunción-simplificación en la construcción del conocimiento y rehusar al discurso lineal con un punto de partida y un punto final.” Isabel ETCHEVERRY 

  1. La experiencia.

No se trata de una obra plástica o performática, si no una propuesta experimental de dialogo que pueda bordear y reflexionar sobre la obra plástica o teatral, pero  como construcción de autoconocimiento sensible y no como obra cerrada. Es decir, planteo una estrategia como juego que produce un resultado plástico y otro performatico como obra artística, pero donde el nudo de esta obra anide en la experiencia y no en el resultado. 

  1. el juego.

Dos personas de géneros opuestos vestidas con overoles blancos y muñidas de fibrones establecen un dialogo corporal cómodo y placentero; ofreciendo diferentes partes del cuerpo para que el otro monologue en escritura  [fibrones sobre overol] acerca de reproches referentes a las partes del otro que aceptamos, recibimos pero que en un dialogo esquizofrénico negamos a diario.
“me aplastas el brazo”
“metiste la pata y quedé como un idiota”
“tu contacto me revuelve el estomago”
“no te puedo ver así”
Esas marcas hirientes que escuchamos y decimos y que van conformando un mapa  de violencia en nuestros cuerpos.
Mientras se desarrolla la escritura corporal los performers se limitan a escribir, procurando conservar un dialogo amoroso con el cuerpo del otro y un monologo apresurado, catártico de discurso violento y anidado, no permitiéndoseles leer sobre su propio cuerpo. Los performers intercambian luego los overoles [metáfora: ponerse en la piel del otro] pudiendo ahora leer en el otro las marcas y reproches hechos en nuestro cuerpo.   
Terminada la experiencia los overoles vivirán como una obra plástica, colgadas sendas perchas.
Se completa la experiencia en una muestra a modo de casa de ropa donde se exhibe e invita a pasar al probador para ponerse la piel del otro.