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Kounellis y el enigma del color
Laura Arbús
Una performance de escritura
Jannis Kounellis

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España e Italia los más fervientes impulsores de la Contrarreforma (reación
católica frente al avace del protestantismo). Creación del Tribunal del Santo
Oficio español sirvió de modelo para la reorganización de la Inquisión. Compañia
de Jesús fundada por San Ignacio de Loyola (vsco)
Concilio de Trento Casa de Austria, ramas españolas y alemanas
El monarca de la Contrarreforma fue Felipe II S. XVI-XVII, quien desarrolló una
intransiginte polítiaca contra los calvinistas de los Países Bajos, los
hugonotes franceses y la Inglaterra de Isabel I.
Protestante: Iglesisas cristianas formadas como consecuencia de la Reforma
Cuenta Jean Frémon en "Le o
corps du délit" que entre las antiguas tinajas que en 1989 Kounellis reunió y
alineó en Capodimonte, como un inmenso cuerpo yacente, en el suelo del palacio
riapolitano, había una que estaba llena de sangre. A simple vista el color rojo
no se veía, pero estaba, y los visitantes se lo contaban unos a los otros al
oído, como si fuese un secreto a no desvelar.
En esta exposición que nos
ofrece la Galeria Carles Taché, podremos aproximarnos a la obra de uno de los
artistas más influyentes en la evolución del arte en esta segunda mitad del S.XX.
La pintura de Kounellis, pues
el insiste en su cualidad de pintor, tiene como una ausencia de .color. Una
ausencia que, como cuenta Jean Frémon en “Le corps du délite" en el caso de la
tinaja es sólo aparente;
Kounellis oculta, vela o
cubre el color como si su exhición fuese un atrevimiento, una trangresión, un
delito, un pecado.
Si nos asomamos a su taller en
la Villa Médicis en Roma, ahora lo podremos hacer en l.a exposición en
Barcelona, veremos que Kounellis trabaja con otros pinceles, otras telas, otras
'pinturas, otros instrumentos y' otros colores. Son esos materiales, y el
sentido que adquieren su obra -en el contexto en el que los vemos-, lo que le
han convertido en un pintor de vanguardia. Y son esos mismos materiales los que
le permiten, en este final de siglo, hablarnos de :las causas perdidas de la
humanidad envolvíéndolas en estos trazos, en estos abrigos atados y alineados,
tal como nos los muestran las imágenes .televisivas después del paso del huracán
Mitch; de la última masacre en Kosoco, o esas películas que nos hablan de la
guerra en las que hay ausencia de color porque el director consideró que de otra
forma hubiese sigo como un insulto al sufrimiento y a la tragedia: una falta de
realidad. Imágenes de cuerpos enfundados en las que no vemos el color de la
bandera – el ideológico- sino sólo el del cuerpo que yace.
Y es por esa causa, por la
causa del hombre, que Kounellis dice que trabaja con los colores protestantes.
Con esos colores que se esconden tras la niebla que procede del norte –que
protesta contra la exhibición y el derroche-; y de esos colores que permanecen
cubiertos por un abrigo y un sombrero; escondidos dentro de una tinaja, o que
pertenecen al propio objeto: al de la camisa, pantalón, chaqueta o sangre de ese
ser ya ausente.
Os invitamos a desvelar el
enigma de Kounellis: a saber mirar ese color que se esconde, que aparentemente
no vemos pero que está, a travér de la centana que la Galería Carles Taché nos
abre por primera vez en España de ese pintor que nos dice que ser italiano yes
abrazar las causas perdidas.
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